martes, 11 de enero de 2011

Rosario Bersabé Montes, (Andalucía, España)

Triste Navidad

 Vagando Por la calle, en mi ciudad,
me topé con los ojos de un chiquillo,
una mano metida en un bolsillo
y la otra suplicando caridad.

Señor, señora, tengan la bondad
falta de todo en nuestra humilde mesa
y a mi madre le hice la promesa
que esta noche tendríamos navidad.

Abrí el bolso y le entregué, a la sazón,
tres miserables euros solamente,
¡cuánto reproche mientras los tomaba!

La culpa laceró mi corazón
viendo cómo el chiquillo se alejaba
contando las monedas tristemente.

                     * * * * * *
La golondrina

Te encaprichaste de una golondrina,
y quisiste prenderla entre tus manos,
¡pobres esfuerzos, fútiles y vanos!
Te burló en escapada repentina.

Tu boca le ofreció una golosina
con fines y propósitos insanos,
y sajando tus labios soberanos   
bebiste de tu propia medicina.

Aspirabas con mimos apresarla,
y al ver que doblegarla no podías,
probaste por la fuerza  aprisionarla.

Dolorida y asustada cayó al suelo,
y abrió sus alas levantando el vuelo
cuando pensabas que la poseías.

                * * * * *

¡Como lobo! (contra la violencia)

Como lobo rasgando a dentelladas
destrozaste ilusiones sin conciencia,
supiste sin dudar y con paciencia
atacar y clavar las puñaladas.

Llevo amargor prendido entre los labios,
el  llanto congelado en las pestañas,
acíbar  corrompido en las entrañas,
pesar  que no soporta  más agravios,

corazón donde más dolor no cabe.
El veneno que sale de tu boca
y que amenaza con volverme loca,
me propongo encerrarlo bajo llave.

No vengas a rogarme mil perdones,
¿ignorar tus ofensas?  ¡Imposible!
No quieras defender lo indefendible
ni quieras imponerme tus razones.

No vengas a ponerme condiciones,
no quiero que mis sueños los destruyas,
¡nunca más, en mi vida te inmiscuyas,
que no perdono más humillaciones!


domingo, 9 de enero de 2011

Joan García Figueroa, (Andalucía, España)

 


Adoro el perfume exquisito de unos labios,
de aquellos, de los suyos. Ay bendita
boca de mis amores fresca y sana
que tenia el sabor de una manzana
tierna, dulce, jugosa y exquisita!
Boca de tan espléndida belleza,
boca de tan sutil delicadeza,
tan refinada en todos sus excesos
que antes de profanar su piel de raso
en un soneto me tallaba un vaso
para beber el vino de sus besos.

                               * * * *

Guitarra montura buena
en que la luna cabalga
primores de niños suenan
el trote de castañuelas
hasta el umbral de la zambra.

                           * * * *

Y... Serenamente cuando llega el dolor bajo la frente, cuando pasa el placer tiendo los brazos.


                                                    * * * *

Amo en todo la sencillez. Este modo de ser sencillo lo aprendi en mi infancia, allà en el pueblo...Toda mi infancia es pueblo. El mar, campos, cielo, soledad. Sencillez en suma. A mi me interesa màs la gente que habita el paisaje que el paisaje mismo. Yo tengo un gran archivo en los recuerdos de mi niñez de oir hablar a la gente. ES la memoria poética y a ella me atengo.

                                  * * * *

Todo es silencio y paz...dentro de la noche crepita un beso.
Es nuestro amor que pasa.

                                  * * * *

Noche. Slencio. Oscuridad. Reposo...
Mi corazòn que late ...Pausado.
El fulgor de un lucero que brilla tembloroso
a través de los vidrios del balcòn entornado.
Ni un murmullo en la calle, ni un rumor
en la casa.
Todo en calma. Y de pronto, el estremecimiento
de algo invisible, inmaterial, que pasa
rozàndome la sien. Tu pensamiento...

                                 * * * * 

Entre persona y persona hay hilitos de araña que llegan a convertirse en alambres y màs aùn en barras de acero. Cuando nos separa la muerte nos queda una herida con sangre en el sitio de cada hilo...



miércoles, 5 de enero de 2011

José Luis Zúñiga, (España)



Esta tarde

No sé dónde esculpieron tu cintura de hielo
ni en qué fragua forjaron esos pechos metálicos.
Más vale no saberlo cuando el sofá que acoge
nuestros cuerpos desnudos está como de vuelta
y esa música ajena, la del piso de al lado,
nos envuelve en su scherzo de violines en celo.

Yo quisiera ser gato, nada más, y maullarte
y acurrucarme entero en tu regazo helado,
y cogerte la mano, la que te deja libre
el cigarrillo apenas encendido, y decirte
lo mucho que te añoro debajo de la manta
en estas tardes lacias en que me aterrorizan
las garras del recuerdo de lo que nunca ha sido.

Se me pasan las tardes en glaciares y fuegos
preguntando al loquero por qué tanta locura,
tantos rincones sucios en este sanatorio
al fin y al cabo misericordioso.
                                         * * * *

Brechtiana

Primero fueron a por los que bebían.
Yo no bebía, no me importó mucho.

Fueron después a por los que fumaban.
Yo no fumaba, no me importó mucho.

Continuaron con los que creían
que vivían.
Yo no creía, no me importó mucho.

Cuando fueron a por los que vivían
sin importarles nada los demás,
entonces
ya no tuvo remedio. 
                                  * * * * *

Ella (12)

Conjugo sangre 
y me diluyo en ti. 
Tanto. Tan dentro.

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Cargan mis alas
un cansancio oxidado:
busco en tu vuelo.

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Juntos mirábamos
las aves que migraban.
Nos fuimos lejos.

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Tarde. Ventana.
Espejo sin azogue.
Tarde. Tú. Yo
Tiempo a destiempo