domingo, 5 de diciembre de 2010

José María Persánch (Andalucía, España)


Sueños de una vida

De niño soñé con la vida,
como si el tiempo no tuviera donde ir,
abracé su recuerdo frente a un espejo añejo
que aún me devolvía el eco de tu risa,
envuelto entre ensoñaciones y osadía,
hasta que la noche cedía a la tenue luz del día,
y yo, reposado en tus sombras quietas yacía,
ensoñando una vida de ilusiones en rebeldía
mientras tu nombre te repetía,
pintando los amaneceres con el color de tus ojos
mientras en hombre me convertía.
De niño también soñé con la muerte,
como si el tiempo no me quisiera hacer esperar más
para volver a verte,
como si detuviera el segundero de tanto quererte,
como si el tiempo no quisiera verter más
lagrimas que de vuelta pretenden traerte,
ensoñando una vida pasada de ilusiones en rebeldía
mientras tu nombre aún repetía,
despojándome de sentimientos en pura anarquía
mientras tu piel con mis manos recorría,
para acabar reencontrando en el amanecer el color de tus ojos.
Ahora ya soñé que no volveré a soñar,
porque mis sueños, sueños fueron y ya no son,
porque mis sueños ya partieron
para despertar un día en tu corazón. 



Poema originalmente publicado en "Acuarela de pensamientos" del GLPI, 2009
Todos los derechos reservados © JM.Persánch ®


http://jmpersanch.webs.com/poesia.htm

jm.persanch@live.com



Emilio Ballesteros Almazán (Andalucía, España)

POR SIEMPRE

El tiempo pasará como pasa la lluvia
que deja tras de sí el olor a humedad.
Habrá momentos tristes y de felicidad
creciendo como flores silvestres del camino.
Como leves jirones de las nubes que pasan
surgirán los recuerdos que, a orillas del olvido,
remuevan algo dentro que estaba allí escondido.
Pero aquellos momentos de tierna libertad,
de dulces descubrires, de densa oscuridad
bañada por estrellas; esos no morirán.
Con ellos construimos la luz de nuestras casas,
la faz de nuestras caras, la fe de nuestras vidas.
El tiempo pasará, sí, como pasa todo;
pero hay algo esencial que, adentro de nosotros,
jamás nos dejará y encima de los tiempos,
más allá de la muerte, siempre nos mantendrá
unidos por los hilos que nunca se terminan.
Junto a mi corazón, donde las horas mueren
y nacen como rosas de algún jardín eterno,
allí estarás tú siempre y allí tú me tendrás
por siempre y para siempre feliz, tierno y sereno.

de Ojos de corazón y fuego



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XIII

Qué derroche de campos ardiendo de flores
que han regado las lluvias salvajes y el viento
y qué bella la estirpe de rojas serpientes
sacudiendo su cuerpo a lo largo de siglos.
Qué gozoso sentirse guerrero en la noche
y sentirse guerrero en las luces del día;
recorrer las espaldas mojadas del Monte
y bañarse en las aguas sagradas del Río.
Qué admirable saberse la llama en el fuego
y saberse un bocado de cielo en las nubes
orillado de estrellas bailando en el cosmos.
Qué belleza agrandarse tu pecho. Ser libre

y morir por un sueño de luna imposible. 




Álvaro Salvador Jofre (Andalucía, España)


CÁRMENES

Como el niño que enseña, lleno de asombro...
[Federico García Lorca]

Ladran los perros a mi paso, ladran
y parecen saber que este hombre anda solo
tan perro como ellos.
Esta ciudad, estas calles, este barrio,
este nido de perros retumba en el umbral
de mi noche y del mundo,
del mundo que se extiende más al Norte
fuera ya de murallas y jardines.
Como tambores suenan los ladridos,
y también los redobles que responden
desde el hondo declive de la historia.

Oigo un rumor de estrellas,
huelo el jazmín helado de Noviembre,
siento batir de alas en mi pecho.

¿Por qué no puedes tú encontrar los cuerpos,
esa carne de amor, como un regalo
de cumpleaños, esparcida al viento?
¿Por qué el naufragio te condena siempre,
a encallar en su dársena, cuerpo conocido,
presentido cuerpo de mujer, único y solo?
¿Qué buscas en su carne, quién lo busca
cincuenta años atrás, desnudo cuerpo,
cuerpo tendido lejos de mis brazos?

Esta luna me mira con tus ojos, madre,

como todas las reinas de mi vida.