domingo, 9 de enero de 2011

Joan García Figueroa, (Andalucía, España)

 


Adoro el perfume exquisito de unos labios,
de aquellos, de los suyos. Ay bendita
boca de mis amores fresca y sana
que tenia el sabor de una manzana
tierna, dulce, jugosa y exquisita!
Boca de tan espléndida belleza,
boca de tan sutil delicadeza,
tan refinada en todos sus excesos
que antes de profanar su piel de raso
en un soneto me tallaba un vaso
para beber el vino de sus besos.

                               * * * *

Guitarra montura buena
en que la luna cabalga
primores de niños suenan
el trote de castañuelas
hasta el umbral de la zambra.

                           * * * *

Y... Serenamente cuando llega el dolor bajo la frente, cuando pasa el placer tiendo los brazos.


                                                    * * * *

Amo en todo la sencillez. Este modo de ser sencillo lo aprendi en mi infancia, allà en el pueblo...Toda mi infancia es pueblo. El mar, campos, cielo, soledad. Sencillez en suma. A mi me interesa màs la gente que habita el paisaje que el paisaje mismo. Yo tengo un gran archivo en los recuerdos de mi niñez de oir hablar a la gente. ES la memoria poética y a ella me atengo.

                                  * * * *

Todo es silencio y paz...dentro de la noche crepita un beso.
Es nuestro amor que pasa.

                                  * * * *

Noche. Slencio. Oscuridad. Reposo...
Mi corazòn que late ...Pausado.
El fulgor de un lucero que brilla tembloroso
a través de los vidrios del balcòn entornado.
Ni un murmullo en la calle, ni un rumor
en la casa.
Todo en calma. Y de pronto, el estremecimiento
de algo invisible, inmaterial, que pasa
rozàndome la sien. Tu pensamiento...

                                 * * * * 

Entre persona y persona hay hilitos de araña que llegan a convertirse en alambres y màs aùn en barras de acero. Cuando nos separa la muerte nos queda una herida con sangre en el sitio de cada hilo...



miércoles, 5 de enero de 2011

José Luis Zúñiga, (España)



Esta tarde

No sé dónde esculpieron tu cintura de hielo
ni en qué fragua forjaron esos pechos metálicos.
Más vale no saberlo cuando el sofá que acoge
nuestros cuerpos desnudos está como de vuelta
y esa música ajena, la del piso de al lado,
nos envuelve en su scherzo de violines en celo.

Yo quisiera ser gato, nada más, y maullarte
y acurrucarme entero en tu regazo helado,
y cogerte la mano, la que te deja libre
el cigarrillo apenas encendido, y decirte
lo mucho que te añoro debajo de la manta
en estas tardes lacias en que me aterrorizan
las garras del recuerdo de lo que nunca ha sido.

Se me pasan las tardes en glaciares y fuegos
preguntando al loquero por qué tanta locura,
tantos rincones sucios en este sanatorio
al fin y al cabo misericordioso.
                                         * * * *

Brechtiana

Primero fueron a por los que bebían.
Yo no bebía, no me importó mucho.

Fueron después a por los que fumaban.
Yo no fumaba, no me importó mucho.

Continuaron con los que creían
que vivían.
Yo no creía, no me importó mucho.

Cuando fueron a por los que vivían
sin importarles nada los demás,
entonces
ya no tuvo remedio. 
                                  * * * * *

Ella (12)

Conjugo sangre 
y me diluyo en ti. 
Tanto. Tan dentro.

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Cargan mis alas
un cansancio oxidado:
busco en tu vuelo.

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Juntos mirábamos
las aves que migraban.
Nos fuimos lejos.

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Tarde. Ventana.
Espejo sin azogue.
Tarde. Tú. Yo
Tiempo a destiempo



domingo, 26 de diciembre de 2010

Alberto Guzmán Lavenant (México)


Horas vacías y desiertos secos

 En un paisaje de horas vacías y desiertos secos,
busco una imagen, la imagen mía.
En una visión catastrófica y llena de melancolía,
busco una imagen equivocadamente mía.
No corresponde a mis manos
ni a mis labios ni a las piernas mias.
No, no, esto es mentira.
Esta imagen es un engaño
que nace en el termino imaginado de la vida mía.
No mas melancolía, que vida hay
donde existe un rio y una orilla.
Donde existe el mar
una roca, un gusano y la arcilla.
No más la imagen triste
que no es la imagen mía.
que la vida es vida
mientras viva en ella.
        ****

Voy a escribir



VOY A ESCRIBIR DE TI Y DE TUS OJOS.

Voy a decirte que te quiero
extrañamente desde antes de quererte.
Voy a contarte del encuentro que tus ojos han tenido
con esta mi piel que me cubre,
desde la planta de mis pies
hasta el origen mismo de mis sueños.
No pretenderé comparar lo luminoso de tus ojos
con la luz lejana de todas las estrellas.
No, no, tu mirada de miel esta cercana,
a la vuelta del milagro
que se dio en el costado izquierdo de mi alma.
Voy a escribir de ti y de tus ojos,
miel que es a los panes
lo que mis besos a tu carne.
Y voy a escribir de ti y de tus ojos,
tarde y tarde y tarde, hasta que sin verme,
se anide mi presencia en cada uno de tus poros.
                      ****
EN OCASIONES

Me llegan, en ocasiones, estas olas de fastidio.
Recorro con la vista mirando alrededor y nada es importante.
Me acomodo a la sombra de un árbol solitario
huyendo del calor de un mediodía
Aunque, en verdad, sombra o calor, no me preocupan.

Es todo igual:
La luz solar y la mancha gris que el árbol arroja a un suelo seco
Un cielo, abandonado por las nubes,
se ve invadido por una raya blanca que un avión le deja.
Miro a las personas que se dirigen a un lugar que no me importa.

Y llega al fin la tarde opaca.
Me levanto y camino lentamente hasta la casa
a encontrar la muerte nocturna que me espera.

          ****

En esta noche hay silencio.
Sólo algún perro que ladra con esos tonos de miedo.
Algunos grillos que cantan con más oficio que ganas.
Tanto silencio me inquieta:
Son los antiguos temores, los que llevamos guardados.
Y es que lo vivo se mueve y el movimiento hace ruido
Y es que la muerte es callada…

¡Que ladren en esta noche todos los perros del mundo
y que los grillos no callen y que los gatos se unan!
Quiero dormir esta noche sin presentir algo oscuro